Nuestra Historia

Hostería Eterna Primavera - Huigra​

Los esposos Raúl Chávez Rodríguez y Victoria Núñez del Arco Mendoza, te damos la más cordial bienvenida a nuestra HOSTERIA LA ETERNA PRIMAVERA ubicada en Huigra, Provincia de Chimborazo. HUIGRA, un pueblito cálido y acogedor de clima primaveral fue el centro de ejecución de una de las obras más relevantes en la historia nacional, la construcción del FERROCARRIL ECUATORIANO, que hoy une la Sierra con la Costa convirtiéndose en gran atractivo turístico. A solo 24 km de Huigra se encuentra la majestuosa obra de ingeniería, única en el mundo, por su forma peculiar en zig zag llamada NARIZ DEL DIABLO, muy visitada por nacionales y extranjeros quienes la catalogan como “una experiencia única”. Dicen que, “se llama así, porque se decía que los constructores hicieron pacto con el diablo para poder terminar la obra”.

LA ETERNA PRIMAVERA es la única hostería del lugar, provista de hermosos jardines, piscina, miradores; es el sitio indicado para descansar, liberarse del estrés, realizar actividades de aventura dentro de un ambiente sano, seguro y divertido. La hostería se levanta sobre una extensión de 7 ha, cuenta con cómodas habitaciones con baño privado, restaurant-bar, piscina, cancha de futbol y volley, área de juegos, amplias áreas verdes, jardines, miradores, sala de conferencia con equipos audiovisuales. Con más de 27 años de experiencia en el sector hotelero y de turismo estamos comprometidos con el bienestar de nuestros clientes y poder así llenar todas sus expectativas.

Ferrocarril Ecuatoriano

¡El tren más difícil del mundo!

Historia

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El ferrocarril de Ecuador comenzó en el Gobierno del conservador Gabriel García Moreno en 1861 y lo terminó el liberal Eloy Alfaro en 1908, en una campaña considerada audaz para la época y que resulta intrépida, incluso, a ojos del siglo XXI. De boca en boca se cuenta que Alfaro era para la época considerado por la Iglesia católica como el mismísimo belcebú. La leyenda dice que hizo un pacto con el diablo para acabar la obra, que se saldó con la muerte de 4.000 jamaiquinos en medio de las explosiones de dinamita, por enfermedades, derrumbes y picaduras de serpientes, relató recientemente a Efe Jorge Eduardo Carrera, gerente general de Ferrocarriles del Ecuador. En el imaginario también están los ruidos que el guarda de la estación de Sibambe escucha las noches y que se atribuyen a las almas de los jamaiquinos, comentó entre risas a Efe el gerente de operaciones de los ferrocarriles, Byron Prado. Pero para las más de 3.000 personas de las comunidades cercanas, la ruta de la Nariz del Diablo no tiene nada de diabólico y, más bien, se ha convertido en un importante puntal de su economía.

A Archer Harman le tomó cinco días completos para llegar de Guayaquil a Quito, explorando el terreno que lo convertiría en uno de los ingenieros más audaces de la historia. La mayor parte del tramo del litoral (desde Yaguachi a Chimbo) se había iniciado durante la presidencia de García Moreno, pero desde su asesinato, había quedado olvidado, con grandes segmentos de la ruta intransitables por la vegetación tropical que le había crecido encima. Pasaron casi diez años hasta que Jameson Kelly fue contratado para continuar las obras. A este ingeniero británico le debemos la línea Yaguachi-Durán, los puentes diseñados y construidos por Gustav Eiffel (tres años antes de que el arquitecto erigiera su obra maestra, la Torre Eiffel) que él incorporó en la vía férrea, los primeros teléfonos del país (ubicados para uso operacional en las estaciones), y el trabajo inicial hacia los Andes entre Chimbo y Sibambe. Los Harman fueron entonces invitados a terminar lo que Kelly había empezado… El primer gran reto que enfrentarían los Harman una vez comenzados los trabajos fue que la ruta de Kelly, a través del bosque subtropical, había desaparecido casi por completo a raíz de un invierno particularmente despiadado.

A continuación, en carta del 4 de marzo de 1900, los Harman ofrecían su solución: la ruta Davis. Henry Davis moriría de insolación poco después de ofrecer esta alternativa… la que era, en realidad, un tanto cuestionable. Consideraba que desviarse por el poderoso río Chanchán, que nace de los glaciares del Chimborazo, hasta Bucay, y luego hasta Sibambe, evitaría las dificultades encontradas en la ruta inestable de Kelly. La distancia era mayor… la pendiente más empinada… Sin embargo, tan pronto como se confirmó la decisión –tras la insistencia de los estadounidenses que administraban las obras– éstos se apresuraron por comprar las tierras en la zona de Huigra, por donde pasaría la vía férrea, asegurándose astutamente que las rieles pasaran justo en frente de sus propiedades Rehacer este segmento de la vía férrea, por supuesto, fue un trabajo descomunal… además de difícil y peligroso. Pero no era nada en comparación con lo que les esperaba luego de Sibambe. En algún momento había que sortear el escollo principal de toda esta epopeya: subir la cuesta inclemente de los Andes. Sin más opciones, se ideó la estratégica riel en zigzag para trepar la montaña que hoy conocemos como la Nariz del Diablo. Los entornos terminarían siendo el lecho de muerte de innombrables trabajadores, muchos de ellos jamaiquinos contratados específicamente para dicho efecto. También moriría John Harman, cuya tumba fue cubierta por la tierra de numerosos derrumbes (solo recientemente hallada de nuevo en Huigra). Archer, en cambio, moriría ya de regreso en Estados Unidos al caerse de su caballo, al que llamó “Ecuador”. Triste, catastrófica o irónicamente, perecieron estos artífices del tren más difícil del mundo, que sobrevivió para convertirse en una de las hazañas colaborativas más importantes de la historia ecuatoriana.